La justicia social no se puede alcanzar mediante la intervención de las fuerzas militares

El mundo ve cómo el pueblo chileno sale a las calles para protestar contra el liderazgo neoliberal del país. Usan cazuelas y cucharones para llamar la atención por su causa. Muchos de los que vivieron bajo alguna de las dictaduras anteriores están asombradxs por lo que parece ser una repetición.

Iniciativa Feminista (F!) nos solidarizamos con las protestas que tienen lugar en Chile. Seguimos las masivas reacciones populares a cuatro décadas de política neoliberal. Las protestas son de una importancia simbólica, sobre todo por el modelo económico vió la luz en Chile a fines de la década de 1970 después del derrocamiento del gobierno democráticamente elegido.

Esto se hizo a través de un golpe militar dirigido por el dictador Augusto Pinochet y con el apoyo de Estados Unidos. Las teorías detrás del modelo económico vinieron del economista Milton Friedman y de lo que se llama la “Escuela de Chicago”. Chile se convirtió en su taller experimental. El modelo presume un movimiento popular destrozado que no podría resistir el desmantelamiento y la privatización del sector público.

La dictadura aseguró la tranquilidad social a través de asesinatos y desapariciones. Los líderes populares fueron perseguidos y encarcelados. El terror se libró contra todo el pueblo. La legislación allanó el camino para el modelo neoliberal. Los economistas lo llamaron ”el milagro chileno”.

El reporte ”Panorama social de América Latina”, preparado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), informa en 2017 que el uno por ciento de los más ricos del país poseía más de una cuarta parte de la riqueza del país. La mitad de los hogares del país, con ingresos más bajos, poseían solo alrededor del dos por ciento de la riqueza del país.

Las protestas en Chile ahora muesstran que “el milagro” no es más que una dictadura de una minoría codiciosa. Los derechos de las mayorías y de la naturaleza se exceptúan, en un intento sistemático de transformar todo en mercancías. Las protestas señalan un sistema injusto de pensiones, que condena a millones de personas a una vida de pobreza. Los manifestantes también destacan la privatización del sistema de salud, que envía al 80 por ciento de la población a un sistema de atención de salud pública con poco personal y mal equipado.

Los manifestantes protestan en las calles de Chile no solamente por la mercantilización del sistema educativo sino también por la privatización del agua del país. Esta es una medida que se implementó durante la dictadura pero que ahora se ha vuelto más aguda. A las personas, a los animales y a las plantas se les niega el derecho al agua a raíz del cambio climático. La enorme necesidad de agua de la industria minera y las demandas de la agricultura están aumentando el problema.

Las políticas neoliberales que se probaron en Chile no se detuvieron allí. Se expandió a nivel mundial. En Suecia, los órganos rectores lo han adoptado desde la década de 1990. Está detrás de la profundización de las diferencias de clase, el desmantelamiento del bienestar y la injusticia cada vez mayor en la sociedad. La liberalización del mercado em Suecia ha dado lugar a la privatización de los servicios postales, ferroviarios, sanitarios y escolares. El número de pensionados pobres y personas sin hogar está aumentando.

Iniciativa Feminista (F!) de Suecia expresa su apoyo a quienes protestan en Chile. Instamos a todos a apoyar a los manifestantes en Chile, así como en el Líbano y donde sea que la gente en el mundo se oponga a las políticas neoliberales. Exigimos un alto a la violencia de la policía y de los militares, que el estado de excepción cese y se levante el toque de queda. Los responsables de la muerte por violencia estatal deberían ser condenados. Hacemos un llamado al gobierno sueco para que cite al embajador de Chile para expresar la condena por los abusos sexuales perpetrados por las fuerzas de seguridad en Chile, así como por las violaciones de las libertades democráticas del pueblo chileno.

Farida al-Abani,
Líder del partido Iniciativa Feminista de Suecia (F!)

Jaime Gómez,
Portavoz de política exterior

Carmen Blanco Valer,
Portavoz antirracista

Version en sueco: https://feministisktinitiativ.se/roster/social-rattvisa-kan-inte-vinnas-via-militara-ingripanden/

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